domingo, 29 de abril de 2012

Vive el hoy. (Relato)


Recibo numerosos correos de mis amigos/as. Aumentan mi auto-estima. Son realmente preciosos.
El otro día leí uno que decía: - "No te atormentes con el ayer, ya pasó. No pienses en el mañana, ya vendrá. ¡Vive el hoy!-".

Me propuse vivir ese hoy intensamente, disfrutando de cada momento del día.
Me levanté con un dolor de cabeza terrible, pero me dije: ¡Vívelo hoy!, ayer no te dolía, mañana ya se verá. Así que me levantó bastante la moral.
Hice mis quehaceres domésticos con tranquilidad, sin prisa pero sin pausa, ya que era festivo y no tenia que ir al trabajo.

Hoy vendrán mis pequeñines que son mi alegría, bueno, dos alegrías, la primera cuando llegan y la segunda cuando se van, porque hay que ver lo que agotan mis adorables bichejos.

El mayor vino temprano,estaba un poco tostonero, lloriqueaba por todo pero aún así me dejó hacer el asado, participando él en la cocina claro, subido en la encimera. Con dos añitos se va a convertir en un buen chef.
- Me dele la oleja,
- A ver Rio, creo que tienes fiebre.
En su media lengua “me dele la oleja” quiere decir me duele el oído.
El niño es super inteligente. De padre español y madre inglesa domina dos idiomas y sabe que a mi solo se pude dirigir en español porque de inglés no entiendo ni “papa”.
- Me dele la olejaaa
- ¡Madre mía!, voy a darte medicina ahora mismo. No te arrimes al horno cariño, que te quemas.

Suena el teléfono, mi madre.

- Oye, vas a tardar mucho en venir?
- No mamá, ya voy, estoy terminando de hacer la comida y ya te llevo a ti un poco.
- A mi no me traigas de eso que yo tengo la barriga mala. Estoy con colitis.
- ¡Vaya por Dios mamá! Voy enseguida. El niño también está muy resfriado y le duele el oído.
- Vale, tranquila, pero no tardes.
- No tardo mamá.

Ya tenemos la mesa puesta para cuando venga la tropa, ensalada hecha, cubiertos puestos, comida en el tupperware para la bisa, manta para tapar al peque del frío y rezando por que no se ponga peor con sacarlo de casa aunque son las 11 de la mañana.
- Venga Río, no llores cielo enseguida se te cura. Nos vamos a casa de la bisa (bisabuela).
- No quele casa bisa, quele palque
- Pero cariño, si estás malito, hace frío en el parque.
- Quele el palqueee.
- Bueno, bueno, iremos al parque.

Teléfono. ¿Quién será? Este número de casa solo lo tiene la familia y pocos mas. Era una clienta, no sé que artimañas habría buscado accediendo a él y pedirme cita para el día siguiente.
Me encanta que me pidan cita, es señal de trabajo. Pero, ¡por Dios! ¿En festivo, a mi número personal?
Bueno, nada, aplicaré la ley del correo que leí. ¡Disfruta del hoy!

Bajando las escaleras otra vez teléfono.
- Mamá, ¿ te puedes quedar esta tarde con Alejandro? Tengo que hacer unos mandados.
- Si, claro, por supuesto que sí.

Alejandro es el menor de mis dos peques, mas listo que el hambre, unos bolletes graciosísimos y con su recién aprendizaje en el arte de andar, dan ganas de comérselo. Su risa burlona me hace caer la baba cada vez que le miro. Es un encanto de criatura.

- A buenas horas llegas, - dice mi madre- Me duele el cuello de mirar para la puerta.
- Mamá no he podido venir antes, el niño está malito.
- Lío no quele bisa, quele palque
- ¿Qué dice el niño?
- Río no le gusta estar aquí encerrado, quiere ir al parque. ¿Vamos los tres al parque mamá?
- ¡Ohh, nooo! Yo no tengo ganas. Ah, Mari, cuando puedas me haces la compra.
- Mamá, ¿no te la ha hecho la chica que está contigo?
- No, porque prefiero me la hagas tu.
- Vale, vale, pues vamos a la tienda,
- Lío no quele tienda, quele palque.
- Ay, Río, ya iremos al parque, ahora vamos al supermercado.

Menuda mañana me pasé tirada por los suelos haciendo maravillas de juegos para distraer al niño “sin parque” y la bisa estuviera a gusto. Me acordé del correo, ¡Vive el hoy!.

- Mamá, ya son la 1:45. Tengo que ir a casa a dar de comer al peque. Vienen los demás también y quiero estar antes que lleguen.
- Vale, pero luego me traes al crío de nuevo, ¿eh?
- Si, te lo traeré, en cuanto recoja la cocina.
- Oye, espera, la comida que me has traído te la puedes llevar si quieres. No pienso comérmela.
- ¿Por que?
- Porque tengo la barriga revuelta.
- Pero, ¿como no vas a tener revuelta la tripa si comes sin ton ni son?.
- Mira te cuento...

Aquí, en “el aperitivo” me enteré de todos los detalles habidos y por haber de la diarrea pasada.

La tarde en casa de la bisa fue mas activa aún que la mañana, añadiendo a Alejandro que se pirra por ver al primo y el primo no “quele” compartir nada con él.

Parece ser que el día festivo se está haciendo un poco largo y mañana lunes, con todo lo que conlleva.
Bueno, sigo acordándome del correo. ¡Vive el hoy como si del último día se tratara!

Son las 23:45. Miro el salón, la cocina, el suelo lleno de cacharros de los “bichejos” y el fregador que se va de viaje. No sé por dónde empezar.
Recojo lo que mas “canta” y me voy al ordenador un rato.
Estar delante de este artefacto me relaja mucho. Mirando fotos de mis pequeñines, escribiendo, o leyendo el correo.
Casualmente tropiezo con otro email que se reitera en lo mismo.
“Disfruta del presente. No pierdas el tiempo pensando en ayer o mañana.
¡¡VIVE EL HOY!!”

Mari Carmen.

3 comentarios:

Juan Antonio Lopez Iniesta. dijo...

Maricarmen la mayoría de las menupáusicas no sufren por lo que les viene encima, al ser cincuentonas los hijos estan en edad de procrear,¿a quién viene mal una canguro para esos preciosos nietos?. Si viven los padres son octogenarios y necesitan ayuda, ¿quién mejor que una hij@ para asistirlos?. Por eso vive el hoy, que el ayer "zurríó y pasó" y el mañana ya sabes... pañalitos, cabeza ida y a esperar a que te hagan lo que ya no puedes hacer tú.

Disfruta amiga

Mari Carmen dijo...

Jajaja, Juannn, solo te ha faltado decir pequeña y gorda, jajaja, qué joíooo. Me has convencido, hala, viviré el hoy, así que salgo pitando que voy a dormir con mi mami esta noche.
Un abrazo amigo, y graciasssss.

Anton Pirulero dijo...

Pero ¿es que hay gente que vive tan bien que le da tiempo a pensar en el mañana o mas aún en el ayer?
Por favor que lo expliquen.
Un Saludo Anton Pirulero.