lunes, 23 de mayo de 2016

Amapolas sangrientas

Se les van cayendo
a mis amapolas
sus pétalos de rojo
sin pudor y sin misericordia.

Me dan el día,
me dan la hora,
me dan el sol,
me dan la sombra,

entre Lope y Cervantes,
Calderón y Góngora,
Bécquer y Espronceda,
Quevedo y Rojas.

Esplende mi despacho
frente a la sierra tosca,
y ya no sé qué hacer
sino mirarlas temblorosas.

Vaso de cristal,
manténlas mientras llora
sangre mi pluma
desparramada y ardorosa.

Más exacto reloj
no vi nunca, señoras
del devenir constante
que se acerca y deshoja,

como la blanca página
en la que escribo ahora,
dejando cicatrices
de amor y rosas.

Tic tac, tic tac,
la flor se dobla,
yo doblo la cerviz
antaño campeadora.

Apuleyo Soto.

2 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Qué bonito poema D. Apuleyo. Muchas gracias.

ANS. HISPANO dijo...

Sus poemas son un canto a la libertad. Saludos, maestro.