15
Noviembre
Comparto con vosotros mi humilde aportación de este mes.
UN
PEQUEÑO SABIO
De
muy buen porte y buena posición,
tranquilo,
recostado en su sillón
y
con estilo su pipa fumaba,
mas
esa tranquilidad se esfumaba
al
ver a su hijo entrar enrabietado
que
pataleando había llegado.
-Papá,
que yo no quiero ir al dentista,
pero
mamá se empeña la muy lista
en
que vaya. ¡Papá, mira, por favor,
aunque
ella me diga que no hay dolor
el
estúpido doctor no me gusta,
es
feo, tosco, este hombre me asusta.
El
padre sonriendo con entereza
movió
ligeramente la cabeza
tomando
a su hijo pequeño en los brazos
dándole
un montón de dulces abrazos,
tranquilizó
al niño y despacio, dijo:
-Vamos
a ver; tu no te asustes hijo.
que
este doctor no te hará ningún daño
si
te portas bien, al final del año
iremos
la familia de excursión
al
monte, que tu mayor ilusión
es
jugar con la nieve del invierno
así
que el dentista no es el infierno.
El
niño mucho más apaciguado
miró
su reloj de cuarzo dorado
y
dijo:- Papá, ya me has convencido,
haré
caso a mamá y lo convenido
que
ella ha decidido por ser mejor,
me
portaré bien, igual que un mayor
con
tal de ir al menos una semana
a
aquella cabaña que en la mañana
veíamos
ese amanecer
de
bonitos colores florecer,
los
pájaros cantando ahí en su nido,
ver
esos polluelos que ya han nacido
es
algo para mi maravilloso,
mira,
te doy el abrazo de oso
porque
tu eres un padre formidable
y
sabes bien echarme ese buen cable
que
cuando me asusto lo necesito.
Adiós
papá, ya no te visito
ningún
día más con esta rabieta,
te
confieso que era solo treta
para
volver de nuevo a ese lugar
donde
el año pasado fui a jugar.
Mari
Carmen Olmos