27 Febrero
XVI
He cavado hasta el fondo y me he visto a mi mismo.
Detrás de un agujero, alguien llama o responde.
Camino locamente aturdido por donde
sea acaso el final no esperado, el abismo.
No soy dado al placer del letal derrotismo,
ni un óxido de envidia en mi pecho se esconde,
mas temo que algún ciego destino fatal ronde
mi vida desatada: Lo apunto sin cinismo.
Sigo cavando insomne, y saco de la huerta
pimientos con vergüenza de vestirse de rojo,
patatas de arrugas y ojuelos de gorgojo,
cebollas de una piel supernevada y yerta.
Y en tanto, en desconsuelo, el puro suelo mojo
y me lanzo a cavar con más airado arrojo.
Apuleyo Soto
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