15
Marzo
POESÍA
A UNA FLOR
Quiero
escribir un poema, un poema a una flor,
Sin
importarme su nombre y tampoco su color,
Ya
sea blanca o negra, amarilla o bermellón,
Solo
cuenta sentimientos y una gota de pasión.
A
mí no me preocupa ni su origen ni su don,
Si
es margarita, azucena, amapola o clavelón,
Ni
si procede de la india de la china o Japón,
Pero
si sus sentimientos, simpatía y corazón
Yo
me levantaba al alba y extasiado quedaba,
Con
las gotas de rocío que acariciaban su cara
Como
lágrimas del cielo que su belleza resalta
Y
sin querer ni pensarlo de ella, me prendaba.
Ya
no me hago preguntas cuando brota el amor,
Entre
un triste caminante y un edén pleno de olor,
Que
suave tiene sus pétalos y su talle embrujador,
Hacen
que yo me convierta en un hombre soñador.
Que
me importa tu pasado dije con cierto temblor,
Si
yo vivo del presente y el futuro es solo ficción,
La
flor se fue enamorando de mi verbo de ilusión,
Y
noté que mis palabras producen un leve rubor.
Había
quien decía, hermosa flor pero extraña,
Pues
hasta el astro rey de luz especial la baña,
¿Por
qué no te la llevas y la arrancas de su mata
y
le pones un jarrón con incrustación de plata?
Porque
la prefiero viva, aun ausente de mi casa,
A
que su savia se seque cada segundo que pasa,
Que
si ella es desdichada no tiene sentido nada,
El
cariño que profeso la quiere libre no atada.
Como
sucede en la vida, su belleza se apagó
Mi
barco verde esperanza al no verla naufragó,
Se
marchitaron sus hojas y el verde tallo secó,
Y
la flor quedó olvidada y ya nadie la buscó.
Solo
el poeta su amado el dolor lo embargó,
Deseando
algún milagro con lágrimas la regó,
Con
delicadeza extrema sus pétalos recogió,
Y
en su libro de poemas con dulzura los plegó.
Esta
flor eres tú, que estás leyendo estos versos,
Si
tus labios de rubíes están sedientos de besos,
Si
la piel se te erotiza y llegan hasta los huesos,
A
ti, a ti, ardiente mujer, a ti, dedico estos versos.
Luciano
Padrón