30 Abril
Este
domingo triste pienso en ti dulcemente
y mi vieja mentira de
olvido, ya no miente.
La soledad, a veces, es peor
castigo...
Pero, ¡qué alegre todo, si estuvieras
conmigo!
Entonces no querría mirar las nubes grises,
formando
extraños mapas de imposibles países;
y el monótono ruido del
agua no sería
el motivo secreto de mi melancolía.
Este
domingo triste nace de algo que es mío,
que quizás es tu
ausencia y quizás es mi hastío,
mientras corren las aguas por la
calle en declive
y el corazón se muere de un ensueño que
vive.
La tarde pide un poco de sol, como un mendigo,
y
acaso hubiera sol si estuvieras conmigo;
y tendría la tarde,
fragantemente muda,
el ingenuo impudor de una niña desnuda.
Si
estuvieras conmigo, amor que no volviste,
¡qué alegre me sería
este domingo triste!
José Ángel Buesa






