2 Noviembre
SEGUIDILLAS (XXII)
Bajo la enhiesta palma,
junto a la orilla,
se escucha el dulce trino
de una avecilla.
Asómate al balcón,
mujer morena,
que pregona la alondra
mi negra pena.
¡Cómo te habla la brisa
por la mañana,
llevándote mi beso
de dulce albada!
Dime,cariño mío,
¿por qué tus ojos
de azahar alfombrados
calman mi antojo?
Cada vez que te veo,
vuelan las aves
ahogando los celos,
curando males.
Miguel Checa






