26 Febrero
XV
Limpiar de arriba abajo el huerto amado,
contemplar la escarola en guardainfante,
acarrillar la piedra a pulso andante,
vigilar las aves y al sembrado;
echar la frente al cielo en descampado,
aporcar con ternura el puerro infante,
cubrir la mano dura con un guante,
escribir a la sombra y al dictado
del corazón... Ese es mi parvo oficio.
Con el rayo de sol me beneficio,
con las perlas de lluvia hilvano plata.
Nadie me manda y nadie me contrata.
Sé que no pueden soportar que vivo:
Y soy hombre cabal. Y soy altivo.
Apuleyo Soto
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