11 Marzo
LA SILLA DE MI ABUELO
Mi abuelo se sentaba en esta silla
en la tarde tranquila y silenciosa,
y, alguna noche fresca, jubilosa,
yo le daba un gran beso en la mejilla.
Mostraba, con amor, su alma sencilla,
miraba con mirada cariñosa,
decía: "niña ven dame una rosa
que la voy a prender en tu mantilla".
¡Ay, si hablara la silla de mi abuelo!
esta silla ya vieja y no segura,
fue compañera fiel desde mozuelo,
contaría tal vez una aventura.
Quizás ahí a mi abuela enamorara
o puede que sentado la besara.
Chelo Álvarez.

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