30 Marzo
“Dios mío, qué solos
se quedan los muertos”,
aunque millonadas
de seres en duelo
se acerquen en coche
con flores a verlos
el 2 de difuntos
a los cementerios
todos los noviembres
que vamos viviendo!
Dios
mío, que solos
quedamos aquellos
que seguimos tristes
rezando en recuerdo
de padres y madres,
de amigos y deudos
que antes que nosotros
se fueron al cielo
o cayeron, ¡ay!
al fogoso infierno.
¡Dios
mío, qué solos,
qué tontos, qué ciegos
y qué muy a muchos
nos vamos muriendo
mientras se sonríen
los sepultureros
que por ello ganan
más y más dinero!
Apuleyo Soto

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