22 Marzo
SALUD DE LOS ENFERMOS
Hoy te ruego, dulcísima María,
que aplaques mi suplicio y mi quebranto;
envuelve mi dolor entre tu manto
que quiero yo sentir tu compañía.
Eres mi sol y la esperanza mía,
calma, gozo y alivio de mi llanto;
por eso he de quererte siempre tanto,
hasta que llegue de mi trance el día.
Cuida del cuerpo enfermo y de mi alma,
te lo ruego, Señora, por piedad,
sólo estando a tu lado me consuelo.
Tu presencia es quietud, plácida calma
que le infunde a mi ser la voluntad
de subir, si me llamas, a tu cielo.
Chelo Álvarez

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