6 Marzo
A la puesta del sol de esta tarde
en la que aún se sonroja y arde que arde,
voy a enlazar y recitar un poema y armarme
con palabras de amor que por mí clamen.
Quizás alguien se alarme,
quizás alguien proclame
mejor que yo en este certamen
lo que nos une indubitable y no de balde.
Sábado sabatino en el que estalle
la flor de la tartaza deleitable
con las 83 velas loables
que se merecen mis vibrantes anales saturnales.
Déjolo aquí, pues han sido pasables,
hermosos, vivideros, tolerantes, insaciables e insondables
mis tiempos venerables.
Apuleyo Soto

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