17 Noviembre
SER PROVIDA
Me dices que eres provida
y amas a los no nacidos
pero tu amor no le alcanza
a los del vientre salidos.
Gritas que tú eres provida,
opuesto estás al aborto,
pero en amar al hermano
tu credo se queda corto.
Dices que tu eres provida
y marchas con estandarte
pero expresas tu desprecio
contra todos los migrantes.
Dices que tú eres provida,
contra el aborto eres fuerte,
pero apruebas la eutanasia,
también la pena de muerte.
Por eso no creo en tu credo
ni en limpieza genocida,
ni en persecución de brujas,
ni en dividir las familias.
Yo vivo opuesto al aborto
y soy opuesto por suerte
al principio de eutanasia
y al de la pena de muerte.
Creo en un Dios que ama a todos
con un amor tan gigante,
que abraza a toda la vida,
sobre todo, al inmigrante.
Por eso…
No digas que eres provida
si tu pensamiento es corto,
ser provida es mucho más
que el oponerse al aborto.
Es luchar por los derechos
de los que no tienen voz
y entender que todos somos
salidos del mismo Dios.
Es proteger al enfermo
y entender que la eutanasia,
para el que pide la muerte
no es un derecho, es falacia.
Que ya la pena de muerte
debe de ser abolida
como un acto repugnante
ante el creador de la vida.
Es condenar la violencia,
amar a todo viviente,
cuidar nuestra casa grande
protegiendo nuestro ambiente.
Por eso, no es el aborto
nuestra única medida
para quien entre nosotros
quiera llamarse provida.
En fin…
La vida en definición,
aunque pueda parecer
no comienza en el nacer,
comienza en la concepción.
Hay que darle protección,
cariño y seguridad,
bridarle la calidad
que requiere su sustento
y, así, en todo momento,
cuidarla con dignidad.
Luis Salvador Trinidad

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