9 Julio
SONETO LIV
¡Oh yerma tierra, yerma madre impura,
no arrojaré semillas a tu seno
hasta que un aire azul, claro y sereno
no avente la segur que te rotura!
En ti he plantado sangre y manos- pura
dedicación altruista a tiempo pleno-
y si no me devuelves más que heno
vas a sentir mi noble curvatura,
una vez más rompiendo los bancales.
Estoy harto de ti y de los frutales
estériles que son sólo apariencia.
Me ibas a dar verduras a raudales;
pero dilapidaste mis caudales:
el último me queda la paciencia.
Apuleyo Soto

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