22 Septiembre
SONETO LVIII
Os he de exterminar, hijos de perra,
dijo el agricultor en un despecho,
y quedaron pasmados y al acecho
los ratoncillos que el granero encierra.
Pasaron turbios días..., y el que yerra
no necesita demasiado trecho
para saber lo que del dicho al hecho
va en esta tierna y saqueada tierra.
Así que los cegados destructores
de la labor del hombre y sus sudores,
se dedicaron a trabajos nuevos.
Y aquel que por su casa les creía,
taponaba la puerta y maldecía
creyendo que todo era tener huevos.
Apuleyo Soto

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