17 Octubre
LAVANDA
Llegada a su fin la estación florida,
se engalana el campo de color morado.
Perfume, alegría, alma, luz y vida,
nos brinda el labriego que, con gran cuidado,
va tejiendo surcos de frescos aromas,
de suaves fragancias bajo el sol dorado.
Así es la lavanda que nace en las lomas
y por las laderas de montes agrestes,
donde siempre abundan bravías palomas
que buscan al vuelo las auras celestes.
Al fin del verano se tala el espliego
al alba, muy pronto, pero no protestes,
piensa que más tarde el ardiente fuego
nos deja la cara como un ababol.
Campo de lavanda, hasta ti me llego,
me inclino a tu aroma que bendice el sol.
Chelo Álvarez.

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