3 Noviembre
DIOS ME DIO UN NIÑO
Adentrando al bosque he oído,
como un llanto era el aullido,
no sé de dónde ha salido,
yo temblando y compungido
acercándome al sonido,
divisando a un bebé herido
sin fuerzas y mal nutrido
por no haber nada comido,
un trapo como vestido
y sucio, envejecido,
dejado recién parido.
Mi niño, no estás perdido,
yo te cuido, ¡bienvenido!
Tú llevas a Dios prendido
gritó y me acercó a tu nido
y gracias a Él he venido.
Mari Carmen
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