viernes, 3 de enero de 2020

3 Enero


3 Enero

Todos los pensamientos de una tortuga son tortugas...
Ralph Waldo Emerson

¿Te defines a ti mismo por el papel profesional que asumes cada día? ¿Piensas en sí mismo como un propietario de un pequeño comercio, una madre, un vendedor o un empleado? Desde el momento en que te despiertas, ¿ves el día que tienes por delante exclusivamente en la medida en que te relacionas con el papel particular que asumes en la vidas?¿Piensas: “Soy una madre, de modo que será mejor que prepare a los niños para que vayan a la escuela”? ¿ O “Soy un vendedor, de modo que será mejor que cumpla con mi couta de trabajo”? ¿ O “Soy gerente, de modo que será mejor que me encargue de que todo funcione bien en la oficina”?
Pensar en uno mismo fundamentalmente en términos del papel profesional puede ser estresante como limitador, porque ¿qué papel desempeña entonces una vez que la jornada laboral ha concluido? ¿ Y durante los fines de semana? ¿ Y en las vacaciones?
Tu papel profesional es sólo na pequeña parte de lo que eres y haces. En tu vida también desempeñas otros papeles: padre, amigo, amante, voluntario, cuidador y muchos más. Hoy, antes de encerrarte exclusivamente en tu papel profesional, piensa en los otros papeles que puedes cumplir. ¿Qué cosas te interesan? Tal vez disfrutas mirando películas, escribiendo poesía, haciendo deporte o intentando nuevas recetas culinarias. Puedes explorar estos intereses asumiendo un nuevo papel, por ejemplo de crítico cinematográfico, poeta, atleta o chef. Dispón de una hora por día para dedicarte a este nuevo papel.

Hoy no me limitaré a cumplir un solo papel. Intentaré un papel nuevo y diferente para explorar el alcance de mi talento y mis capacidades.


jueves, 2 de enero de 2020

2 Enero


2 de Enero

Con demasiada frecuencia nuestras mentes se hallan empecinadas en un camino. Estamos buscando el rojo, de modo que perdemos de vista el azul. Muchos premios Nobel se han perdido por el desagüe porque alguien no esperaba lo inesperado.
JOHN D. TURNER

Un río de montaña que fluye desde un pico majestuoso tiene que alterar a menudo su curso de un año a otro. Ramas caídas, montones de hojas muertas y rocas despreendidas del monte pueden hacer que el terreno cambie de una estación a otra. De modo que, en cada estación, el agua debe fabricar un nuevo curso en su camino hacia el valle.
¿qué clase de corriente de agua eres tu? Piensa en este día como el terreno en la ladera montañosa de tu vida. Tu eres la corriente de agua. Si tuvieras la posibilidad de elegir, ¿ seguirías por el cuso que te mantiene prisionero de formas familiares pero ineficaces de hacer las cosas? ¿O te gustaría fluir por un nuevo curso, uno que presente cambios y giros imprevisibles que te estimulen a enfocar las cosas desde un punto de vista diferente?
Al igual que sucede en la naturaleza, la vida implica cambio. Así que la posibilidad de hacer las cosas siempre del mismo modo es prácticamente imposible. Mientras que el Curso Previsible puede parecer más cómodo, va contra la naturaleza del cambio y el crecimiento. El Curso Imprevisible, sin embargo, fluye con la naturaleza, mientras te guía hacia una perspectiva que está centrada en la flexibilidad más que en la resistencia.

Hoy puedo elegir ser tan fluido y flexible como el agua. Estaré mucho más dispuesto a explorar el Curso Imprevisible.

miércoles, 1 de enero de 2020

1 Enero


1 de Enero.

Durante mucho tiempo tuve la sensación de que la vida real estaba a punto de empezar, pero siempre había algún obstáculo en el camino. Primero debía resolver algo, algún negocio inacabado... Entonces comenzaría la vida. Finalmente comprendí que estos obstáculos eran mi vida.
BETTE HOWLAND.

¿Comienzas un nuevo año haciendo una lista de cosas que crees que darán a tu vida un giro de 180 grados y eliminarán todos los obstáculos que te impiden disfrutar plenamente de cada día? Tal vez tus decisiones de Año Nuevo incluyan hacer ejercicio físico, comenzar una dieta, dedicar menos horas al trabajo, ser más paciente con tus hijos o destinar más tiempo a estar con tu pareja. Pero ¿crees realmente que respetar esas decisiones y cumplir con ellas al pie de la letra te traerá la felicidad?
A veces la gente cree que sus decisiones de Año Nuevo harán que todo vaya mejor, que siguiendo las pautas fijadas por la resolución desaparecerán mágicamente los obstáculos que te impiden sentirte mejor contigo mismo/a, con tu trabajo, tu familia tu pareja y tu vida. La gente suele conceder e estas resoluciones mucha más importancia de la que merecen y no reconocen estas resoluciones como lo que realmente son: simples metas que pueden mejorar pequeñas parcelas de su vida.
Antes de tomar cualquier resolución en Año Nuevo, recuerda que la vida real está llena de obstáculos, dificultades y cosas que te gustaría cambiar. Simplemente resuelve hoy hacer las cosas lo mejor que puedas en el año que comienza.

Este año me tomaré las cosas con calma y tomaré decisiones que me ayudarán a ser más comprensivo y tolerante conmigo mismo.


martes, 31 de diciembre de 2019

Biblioteca


Repasando mi vieja biblioteca he encontrado un libro de Amy E. Dean editado en 1995 que se titula “Nuevas meditaciones para cada día”. Pensamientos de grandes maestros para la vida serena y la superación personal. Lo leí, me gustó y creo que sigue siendo igual de productivo e interesante que hace 15 años. Espero os gusten estas reflexiones que iré poniendo a diario si las circunstancias me lo permiten.

lunes, 30 de diciembre de 2019

La cebolla de la vida


Queridos lectores: Siempre he dicho que la vida es como una cebolla. Vas quitando capas (etapas) en donde unas son sabrosas y otras te hacen llorar. ¡He cambiado de “capa”! No sé si en esta nueva etapa (otra capa de cebolla) me deleitará o me hará llorar, mi propósito es que sea lo primero. Con ese fin retomo el blog. 
Tengo buenos amigos que me mandan poemas preciosos y estoy segura os gustarán. Además pondré algunas cositas más (aunque las lea yo sola...¡da igual!) lo importante es andar en el camino de la vida y no detenerse ante cualquier adversidad u obstáculo.
!Feliz año 2020!

domingo, 4 de febrero de 2018

FELIZ 2018.

De todo corazón, a todo el mundo
quiero felicitar el Año Nuevo,
que el dos mil dieciocho está al relevo,
porque el actual está ya moribundo.

Será y lo auguro sin dudar, fecundo
y para el caso mi oración elevo
a Dios, que me dirá: lo apruebo,
y llegarán las dichas en abundo.

La paz entre los hombres será un hecho,
la solidaridad será costumbre,
la justicia será bien impartida,

no habrá ni una persona sin un techo,
ni ocasión de sentir la incertidumbre
de pensar que faltase la comida.
 
Cristino Vidal.

RECORDATORIO 2018

Ayer, ayer, ayer…
No guardo más que ayeres,
flores mustias marchitas,
recuerdos enredados,
mariposas claveteadas,
conversaciones abolidas.
Ayer, ayer, ayeres.
Aquel tímido beso,
aquel sensual abrazo,
aquel amigo de la infancia,
aquella hoja de fresno entre las hojas del misal,
aquella fina espina del zarzal emboscado,
aquella higuera madre del portal de la abuela,
aquel lagarto inmóvil en la tapia,
aquella sanguijuela.
Ayer, ayer, ayeres.
El dedo machacado en la campana —el dedo corazón—,
el ojo de don Flores,
el ojo de María,
el ojo del Hermano Superior…
Ayer, ayeres.
El amarillo manuscrito
del primer poema niño,
el armonio de padre sonándome en el alma,
las manos de Alejandra repartiendo el fijador sobre mi pelo,
la cesta de cangrejos de Juanito,
el Duratón corriendo,
el Cega entre arenales y espadañas,
el Cerquilla con ranas y culebras,
el ramo de retamas en la misa del Domingo de Ramos.
Ayer, ayer, ayeres.
El currusco de pan que el cura daba al sacristán,
los calcetines rotos,
la roña de las piernas en invierno
con madre al estropajo dándole, dándole,
el aro, la peonza…
y un montón de alfileres escondidos en la tierra redonda,
las chapas y las tangas del chito coronado
con grises perras gordas.
Ayer, ayeres.
El “prao” Ancho en abril,
las campanillas,
la parada del Bizco
con Lurdes de la mano,
el autobús de línea sofocado a la entrada del pueblo
sobre el puente Chiquito
junto al transformador,
las bombillas cansadas de dar lumbre,
el farol, los candiles,
el camión de castañas,
las naranjas de Wasington,
la bodiguera…
Ayer, ayeres.
El Parque de San Pedro, de Griñón,
la luna de Granada en Sierra Elvira,
Veleta amaneciendo,
Mirador de Rolando, agua a caudales,
laguna verde de las Siete Yeguas…
y Sevilla lloviendo.
Ayer, ayeres.
De redacción en redacción
por un Madrid tostado
en el 68, siglo XX,
tranvías en la noche,
top-les en las cafeterías,
Rosi Bule bailando,
Santa Cristina en el alero de la enseñanza de los ricos
y una santanderina madrileña púber-preu
buscándome y buscándome
para después dejarme.
Ayer, ayeres.
Mi enramada librería,
mi casita en Somosierra,
mi escuelita de Braojos,
el perrito Calcetines,
el perrucho Blum, Blum, Blum,
el perrazo Poldak fiel.
Ayer, ayer, ayeres.
Fez, Tetuán, Marraqués,
París, Florencia, Roma,
Ámsterdan, Brujas, Berlín,
Ródano, Elba, Danubio,
Volga, Tíber, Sena y Rin.
Y los Alpes y Apeninos
y los Andes y los Cárpatos,
los Urales y los Atlas
y otros montes recorridos a pie enjuto.
Recuerdos del ayer, ayer, ayeres.
Méjico lindo y querido,
Bolivia, Uruguay, Brasil,
Paraguay, Ceilán Hawai,
Java, Bali, Singapur…
Nunca los logré olvidar.
Tras el trago de la vida
conmigo a bordo se irán
sin retorno a lo pasado nunca más.
No me poseo,
estoy sin nada ya,
ya no hago pie.
La muerte va a ganarme la partida prontamente.
¿Quién fui? ¿Quién soy? ¿Y quién seré?
El cuerpo deposito,
el alma vuela y va
a regiones etéreas
que nadie sabe ni sabrá.
(Todo lo dicho es
un somero inventario
del ayer transeúnte
y el amor obstinado.
Caja de resonancia son los versos —caja de plata—.
Aquí los dejo para ti).

Apuleyo Soto.