11 Enero
VERSIFICAND0 UN TANTO
ES tan valiente el almendro
que en pleno enero florece.
Cuando sopla el viento gélido
y la tarde crece y crece.
NO le asustan las heladas
ni el beso de nieve fría,
que tiene el alma de acero
y la piel de seda fina.
¡AY, almendro, quién pudiera,
como tú, tener certeza
de llegar a tan buen fin
con toda la fortaleza!
DE ti busco una ramita,
que pueda volverse cuña
e incrustarla como injerto
en mi alma de carne bruna.
Pedro Crespo

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