18 Enero
AL AMANECER DE LA AURORA
Amanece el día
a su hora como cada día,
por la aurora observada
tras una nube escondida.
La aurora tímida rosada y callada
porque la aurora no habla,
pero sabiendo que su presencia
es necesaria ¡ la primera !
Al principio se muestra leve cohibida
por la proximidad del día,
y celosa del sol, que con sus rayos
y esplendor, disipara su color y su alegría.
Pero la aurora no se rendirá, ni perderá
su resplandor ni su alegría ni su
vistosidad ¡jamás ! siendo mañanera
cada día la principal y la primera.
La aurora tímida radiante la que no habla
como la diosa romana del alba,
crepúsculo matutino, que cada día
con su belleza y su alegría da paso al día.
Rosario Morcillo

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