1 Septiembre
SONETO LVII
No se te ocurra, mi cegado topo
volver a desraizarme los fresones
porque contigo, si te enfrentas topo
y a ver cuánto me pesan tus razones.
Si por túneles hoy vienes tú al copo,
yo voy a demostrarte dos cojones;
te espero en el bancal que asombra el chopo.
¿Me oíste bien, destrozacorazones?
No lo repito más. Atente al modo
que suelo usar en casos semejantes:
veneno, mala leche, trampa y lodo.
O nos tratamos como caballeros de antes
o no respondo y me lo juego todo:
me juego tus patitas y tus guantes.
Apuleyo Soto

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