22
Diciembre
MI
OFERTORIO
Al
pisar el umbral que va a mi ocaso
y
mirar hacia atrás, a lo vivido,
estoy
profundamente agradecido,
Dios,
nunca, me ha soltado de su brazo.
Señor,
te ofrezco todo lo que soy,
recibe,
tú, el afán de mis ayeres,
la
ilusión de un millón de amaneceres
y
el incierto camino en donde voy.
Acepta,
los aciertos de mi ayer
unidos
al dolor de mis fracasos,
recoge
oh Dios, te ruego, mis pedazos
y
sana las rupturas de mi ser.
Te
ofrezco mis zapatos maltratados
por
los duros senderos recorridos,
y,
te ofrezco mis pies adoloridos,
rogándote
perdón por mis pecados.
En
mi debilidad, me has hecho fuerte,
y
nunca me has quitado tu presencia,
por
eso te entrego mi existencia,
aquella,
que no muere con la muerte.
Me
has dado el contemplar tantas estrellas
que
jamás han dejado de brillar,
has
guiado mis pies al caminar
y
has hecho que, mi andar, produzca huellas.
Recibe,
al fin del día, mi alabanza
cual,
si fuera el umbral de mi partida,
acéptame,
Señor, toda mi vida
pues
vivir, para ti, es mi esperanza.
Luis
Salvador Trinidad