26 Diciembre
Dando vueltas y revueltas
a la Poesía inquieta
-dama de gracias llevar
desde la Ilíada homera-
a nuestro punto de mira
y a nuestra época hodierna,
Pedro Crespo, el zamorano
SANFRONTINO nos recuerda
cómo arrejuntar palabras
con su prodigiosa texta
y cómo ahincarse en lo viejo
que a nosotros aún nos llega
para componer historias
de esas y esotras maneras,
fastuoso repertorio
y fastuosísima herencia
literaria, donde brillan
como flores de excelencia
romancillos, casicuentos,
novelones y tragedias,
rimados abiertamente
en novísimos poemas
de hechura tradicional
sobre la que se sustentan
como las perlas en ostras
o las larvas en almejas.
Enraizados a la sombra
-sombra que asombra ligera-
de Garcilaso en el Tajo
y en Madrid a la excelencia
y el primor sobresaltado
de Félix Lope de Vega,
no deja viuda la rima
sino que la cubre entera
para resaltarla al fin
y de forma muy torera,
como también hizo Lorca
con la su luna lunera
y con Ignacio Mejías,
tal hombre otra vez naciera
entre gitanos y toros
con los que bien se luciera
con capa de versos bravos
ayudados de muleta
antes de entrar a matar
en la plaza revolera.
Resumo y canto muy alto,
alto como una bandera:
es Pedro Crespo a esta hora
de la España más revuelta
ese que al ruedo se arroja
y nos transmite su esencia.
Brindemos por él, no hay hombre
que más se lo mereciera.
Apuleyo Soto

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