17
Octubre
En
el Club de escritura creativa AIKE el reto de este mes
consistía en hacer una historia (no más de 500 palabras)
donde se expresara lo que para cada uno significa los cambios de
fechas. El texto debía llevar la frase: “Quinientas
palabras, ni menos ni más” acomodándola en el relato.
Aquí
comparto el mío con vosotros.
CAMBIO
DE FECHA
Alicia
ya empezaba a probarse trajes de novia. Llevaban cinco años juntos.
Decidieron unir sus vidas en matrimonio el 24 de abril. Alicia iba
probándose un vestido tras otro, cuando notó un bulto en su pecho.
Diagnóstico:
Un papiloma cancerígeno. Tenía que empezar con la quimioterapia, la
dejaría sin pelo y ella no quería ir con peluca. El proceso sería
largo y lo más importante era vencer el cáncer.
Ella
y Andrés pasaron un año duro, pero... Alicia ¡Ganó la batalla!
Esta vez se casarían el 19 de junio.
Aún
faltaban tres meses, luego, había que organizar todo: Iglesia,
invitados, restaurante y demás.
El
15 de mayo, Anastasia, (la madre de Andrés) notó a su marido
demasiado quieto en la cama. Lo tocó, lo zarandeó, le dio pequeñas
bofetadas y no respondió.
Un
infarto fulminante. Una desgracia en la familia. Anastasia era la
madrina de ellos y el padrino el padre de Alicia.
Cancelaron
la boda de nuevo. Cuando se pasara un poco ese dolor de la pérdida
ya pensarían en ello.
Pasaron
los meses y ni Alicia ni Andrés mencionan nada. Anastasia, aunque
rota de dolor habló con ellos para animarles y que volvieran a poner
fecha. Ella sí sería su madrina.
Esta
vez el 25 de marzo.
Andrés
iba con su moto bajo una torrencial lluvia que no le dejaba ver la
carretera. Casi se le olvida que era 14 de febrero, día de San
Valentín, día de los enamorados. Rápido, se fue a la floristería
a por el ramo de rosas que tenía preparado para Alicia, junto con
los anillos de boda que recogería de la joyería. Cuando salió de
casa no caía ni una gota y ahora, por medio camino, le ha dado por
diluviar. Menos mal que el trayecto era corto.
Al
salir de la joyería ya con los anillos y el ramo de rosas, lucía un
sol resplandeciente. Había sido solo una tormenta pasajera.
La
carretera no estaba en muy buen estado, bajaba agua por las cañadas
y debía circular con precaución. Había mucho barro en la calzada,
un giro inesperado, un resbalón de ruedas, le podría costar una
caída. Y eso fue precisamente lo que pasó. Andrés se estampó
contra un árbol y quedó inconsciente.
En
el hospital se debatía entre la vida y la muerte. Alicia y Anastasia
estaban en un rincón de la habitación sin parar de llorar.
Esperaban que despertara. La vida no podía ser tan dura con ellos.
Después
de dos días en coma, Andrés abrió los ojos, reconoció a su madre
y a su novia. Una sonrisa dibujó su rostro y ellas se acercaron a él
envueltas en lágrimas de alegría.
25
de marzo. Entran a la Iglesia juntos como tantas veces habían hecho.
Mucha
gente los acompaña. Hoy era distinto. Andrés dentro del féretro
llevado en hombros por sus hermanos y amigos y Alicia destrozada y
hundida con un papel en la mano que leería en la ceremonia.
“Quinientas palabras, ni menos ni más”
Mari
Carmen Olmos