22 Febrero
XIII
Hoy he vuelto a trenzar y destrenzar
las hebras de las cándidas judías.
Hoy ha sido lo mismo que otros días:
Azada en mano a tierra cosechar.
Empezar y seguir y completar,
y ya están hechas soles las sandías,
y ya me invaden nabos y acedías,
y sangra al rojo vivo el tomatar.
Es el fin del estío. La cosecha
revienta de dulzura y languidece:
Hasta la muerte lleva nombre y fecha.
La tierra ya no es lo que parece.
Ni es plata el agua ni es el rayo flecha.
(Aunque, por dentro, mansamente crece).
Apuleyo Soto

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