29 Mayo
SONETO LI
Ponedme ante los ojos los viñedos
del mundo por septiembre frutecidos,
ponedme sus racimos adheridos
a la yema rosada de los dedos.
Iremos poco a poco, los pies quedos;
trasegando sus zumos retenidos
para matar las penas, los olvidos,
los sustos, los desplantes y los miedos.
El vino es una mesa repartida
donde se alzan las copas desmayadas
espumando la gracia de la vida.
...Y contéis las rondas; van contadas
desde que yo respiro por la herida
de tantas y tantas puñaladas.
Apuleyo Soto

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