5 Junio
CANCIÓN DE REGRESO
Yago bajo la sombra
de la palmera amiga
que cobija mis días
y que abraza mis horas.
Agarra con sus ramas
mis ajados suspiros,
-sedientos de derroche
en noches sin control-,
que anhela mi alma triste.
Deseo el roce eterno
de tu piel sobre el frío
volcán, aún apagado,
que mi piel inclemente
te sigue reclamando,
el críptico tesoro
de tus báquicos besos
ocultos en tus labios.
Perder la mente quiero,
amor, darte mi vida
toda por tu sonrisa.
¡Cuánto ansío romper
las sombras, deshojarlas
en cálidas caricias
y en ceremonia viva
de brindis amorosos!
¡Cómo añoro el consuelo
en horas derrumbadas!
¿Dónde quedan tus manos
mudas y sanadoras?
La eternidad se acorta
con tu pronto regreso,
solo tú, amor, me borras
los fracasos que me atan
al miedo de tu marcha.
¡Qué te podría dar
por tu risa, tus ojos,
tu vida sin tinieblas!
Solo tu vuelta alumbra
y prende nuevamente
el fuego vagabundo
de mis llamas hambrientas.
Miguel Checa

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