23
Septiembre
No
quiero extender mi escrito porque la gente al ver tanta letra se
asusta y no lee ninguna.
Voy
a intentar explicar en pocas palabras lo que quiero decir.
Ahora
tenemos pandemia. Otras veces “crisis”. ¿Para todos iguales?
¡No!.
La
crisis es un toro suelto que a unos revuelca, se espolsan y siguen
marchando. A otros les clava sus astas y ya no levantan cabeza.
La
pandemia (aunque no esté bien la comparación) es su similitud.
Han
muerto muchas personas.
Se
han volcado en ayudar miles de sanitarios y otras entidades.
Han
cerrado comercios que algunos ya no volverán a abrir. Otros han
tenido más suerte y a trancas y barrancas siguen en la lucha.
Pero...¿ Y los que viven del espectáculo?, feriantes, músicos de
verbena, artistas sin conciertos, teatro, etc, etc ¿éstos no comen?
Todos
estamos sufriendo este caos, excepto nuestros políticos que son los
primeros que tenían que dar ejemplo y no lo dan.
Ministra
de Igualdad: ¿Usted cree realmente que, ¡Hoy! en esta
situación actual, nos hace falta su Ministerio y más de la forma
que usted lo lleva?
Dinero
que nos podríamos ahorrar, que buena falta nos hará después.
Señores
políticos: ¡Todos! Está bien que ¡Hoy! ¿Cobren
dietas de desplazamiento si algunos de ustedes no se han desplazado
ni para su sillón correspondiente en el senado?
Dinero
que nos podríamos ahorrar, que buena falta nos hará después.
¿Por
qué en vez de tanto retroceder a los años 1936, o 1931 con sus bla,
bla, bla, no se centran en lo que necesitamos ¡Hoy!, y dan
soluciones?
Hay
personas que han tenido que vender su oro. Ese collar o pulsera que
compraron a plazos en un joyero ambulante.
Ustedes,
señores políticos que se multiplican como la plaga, ¿de qué se
privan ¡Hoy!?
¿No
creen que se han subido demasiados al carro de la buena vida?
Si
os fuerais la mitad de cada “equipo” al paro...
Dinero
que nos podríamos ahorrar, que buena falta nos hará después.
Hablar
de política no quiero,
no
es la misión de este espacio,
pero,
una vez y como prefacio,
decir
del “hoy” al que me refiero
creo
necesita un arreglo certero,
y
no lo que parlotea esta gente,
pues
aquí hasta el más valiente
sigue
siendo un jeta embustero.
Mari
Carmen